Notirijilla: Esto pasó en el 2008
Fui a entregar un oficio al abogado de su escuela de parte de mi trabajo. Estacioné el carro y me bajé con la carpeta en la mano, recuerdo que hacia mucho viento y ondeaba la corbata que traía puesta, regalo de mi madre; ahí estaba él, cruzando la calle con su balón en la mano, mochila en la espalda, su playera de los Pumas, jeans, sus Converse y sus gafas Ray-Ban Aviator, pero sobretodo con su sonrisa sincera. Nos saludamos y cuando me abrazó (que siendo sinceros no esperaba que lo hiciera), recordé aquella mañana en la biblioteca en que una compañera de clase me dijo que él era gay; cuando nos separamos definitivamente yo estaba sonrojado y si se dio cuenta lo disimuló muy bien.
Me enteré que ya había terminado la Lic. en Sociología y que solo acudía a realizar tramites para titularse e inmediatamente ingresar a la maestría, él se enteró que yo iba a la mitad de mi carrera consecuencia de mis constantes cambios de estudio; no se sorprendió, no me dijo échale ganas o me preguntó que si era la definitiva, se limitó alegrarse por mi. Le platique a lo que iba y me dijo que me esperaba para después ir a tomarnos una cerveza, acepte y le di las llaves del carro, le comente que quizá no traería música de la que el solía escuchar que me disculpara, me volvió a sonreír.

Entregué y recibí documentos con el abogado sin problemas, y regrese al auto. Cuando me subí estaba escuchando el álbum de la Arrolladora, le dije que porque escuchaba eso si a él no le gustaba la banda y me dijo que no había problema, que nunca era tarde y que le agradaban mis gustos; solté una carcajada y lo mire con cara de “no mames”, puso su mano en mi pierna y me dijo: “…no, neta, nunca pidas disculpas por tus gustos, nunca los expliques, la diferencia es lo que hace que todo se mueva…”, e inmediatamente retiro su mano. Y las palabras que en otra boca hubieran sonado tontas, presunciosas o de conferencia de superación personal, en él sonaron limpias, sinceras, confortables…
Arranque y mientras me daba las instrucciones para llegar al bar platicamos de una y mil cosas, y en algún semáforo me di cuenta de que le estaba coqueteando ¿por qué lo hacia?, no era precisamente mi tipo ¿comenzaba a ser cierto eso de verbo mata carita?
Di vuelta en una calle que a un lado tenía un hospital y del otro un conjunto de edificios, me señaló donde me estacionara y me dijo que primero llegaríamos a su departamento para que pudiera cambiarse de playera, ya que había jugado football… ¡mmmmm! comencé a sospechar pero no me sentí tan inseguro, afortunadamente hacia un par de días que había recortado las partes velludas para los encuentros sexuales.
Llegamos, saludé a los amigos que vivían con él y nos dirigimos a su cuarto, me senté en su cama, cruzamos un par de palabras, se quitó la playera y mientras buscaba otra en el closet entendí que no llegaría a ponérsela…
Lo jalé hacia mí de una bolsa trasera de su pantalón, lo volteé y abracé poniendo mis manos en sus nalgas, besándonos me quitó la corbata, la camisa, el pantalón. Estaba tan caliente que, pensándolo ahora, fui brusco al tomarlo de las piernas, de la cintura, de la verga; él lo provocaba mientras recorría con su lengua mi espalda, lo provocaba mientras me decía que era hermoso, lo provocaba mientras con su lengua abría mis nalgas. Yo quería ese culo que divisaba demasiado apretado, así que mientras sentía su campanilla en la punta de mi miembro le pregunte si tenía condones, su respuesta fue negativa pero me aseguró que aún sin que lo penetrara tendríamos una buena corrida. Y así fue. Excelente.
Nos quedamos dormidos un par de horas y me despertó la llamada de mi madre preguntándome si iba querer cenar cuando llegara. Me vestí y me acompañó a la puerta en bóxer, lo que me dio algo de pena ya que sus amigos aún se encontraban en la sala. Me beso en la puerta y me dijo al oído: “…si tengo condones, pero quiero que regreses…”.
Y tuve razón, jamás se puso la playera.
¿Existió alguna vez el bar al que planeaba llevarme?
.
.
.
.
.
football = salvo los jugadores guapos no me interesa
1 comentarios:
Ah! Jajaja! Qué divertido! Y qué interesante! Voy a llorar! Me siento inexplicablemente feliz, ah jaja...
Qué bonito, si si, qué bonito.
Publicar un comentario en la entrada